Gestión de proveedores: un nuevo modelo post COVID-19

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Si algo nos ha demostrado el COVID-19 es que las cadenas de suministro globales que hemos estado desarrollando en los últimos 20 años no son tan robustas y fiables como creíamos. Desde un punto de vista de gestión de riesgos, fabricar todo tipo de productos en China se ha convertido en una pesadilla. Ver que un país industrial avanzado como España era incapaz de proveerse de productos tan básico como los EPIs (mascarillas, batas y elementos de protección) o Respiradores es simplemente un sinsentido.

Desde el primer brote del virus en diciembre en China, empezamos a sufrir distorsiones en las entregas. Algunas empresas contaron con la ventaja de un sobre-stock en previsión por el año nuevo chino, pero en general, la gran mayoría de las empresas han sufrido carencia en materiales de sus proveedores asiáticos.

El parón productivo ocasionado por el confinamiento en la mayoría de los países de Europa y en EE.UU ha terminado de distorsionar las cadenas de suministro. La falta de fiabilidad en las entregas por parte de los proveedores ha provocado que la mayoría de los departamento de compras fueran incapaces de tener identificado su stock a lo largo de la cadena, provocando sobre-stock en ciertas categorías y roturas de stocks en otras.

Esta crisis ha mostrado muchas debilidades y subsanarlas va a ocasionar cambios importantes en la configuración de las cadenas de suministros. Aunque algunos de estos cambios tardarán tiempo en llevarse a cabo, se va hacia un nuevo modelo cadena de suministro cuyos principales cambios serán los siguientes:

  • Relocalización de las fuentes de suministro: Ya tenía poco sentido económico producir en China muchos productos cuando los costes laborales han ido subiendo en el país asiático, especialmente el del personal más cualificado, que es el que más necesita la industria actual. Además, la industria 4.0 con un alto nivel de robotización conlleva que los costes laborales van a ir disminuyendo su porcentaje en los costes de los productos. Por ello, seguir fabricando en China deja de tener tanto sentido económico y, sin embargo, conlleva enormes riesgos. A todo esto se va a unir grandes presiones políticas vía aranceles para que se produzca en los países consumidores. Va a triunfar la política Trump de que los fabricantes vuelvan a producir en los países consumidores.
  • Cadenas de suministro digitales: Se necesita aportar mayor fiabilidad y robustez a las cadenas de suministro. Es imprescindible que los departamentos de compras puedan realizar un tracking en tiempo real de sus pedidos, por ello, tecnologías como el Blockchain y IoT (Internet de las cosas) van a implantarse a una mayor velocidad de la que venían haciéndolo.
  • La gestión de riesgos: La amenaza de que puedan producirse rebrotes o nuevas pandemias, nos obliga a medir mucho mejor los riesgos de nuestros proveedores y no dar por supuesto que los suministros se va a producir siempre en base a la planificación. Por ello, trabajaremos con los proveedores para contar con planes de contingencia que se puedan poner rápidamente en marcha y que contemplen escenarios y acciones. Ya no vamos a dar por hecho la fiabilidad de los proveedores, vamos a necesitar tenerlo controlado.
  • Rediseño políticas de stock: Unido a la gestión de riesgos y a la posibilidad de hacer un tracking efectivo de todo el stock a lo largo de la cadena de suministro se van a reconfigurar las políticas de stock, tal como las hemos gestionado hasta ahora.

Todos estos cambios nos van a llevar a la necesidad de trabajar mucho más integrados con nuestros proveedores y que estos cuenten con una serie de capacidades (productivas, financieras, tecnológicas y de procesos) de alto nivel.

El nuevo modelo de cadenas de suministro va a conllevar una tendencia a trabajar con proveedores en base a una relación estratégica, que nos permita tener visibilidad sobre toda la cadena productiva y contar con proveedores resilientes ante situaciones de estrés a las que puedan estar sometidos por futuras crisis.

Trabajar en base a relaciones estratégicas con nuestros proveedores no solo nos va a permitir dotar de mayor robustez y fiabilidad a la cadena de suministro sino aumentar la creación de valor para nuestros clientes, ya que en este tipo de relaciones los proveedores son co-protagonistas no sólo de la calidad, sino también de los costes, la innovación y del tiempo. Existe una nueva filosofía de suministro llamada comakership, la cual va más allá de una simple integración en las relaciones operativas entre empresa – proveedor, ya que supone que ambas partes puedan aumentar sus beneficios, optimizar sus costes y recursos, a través de un buen acuerdo, respondiendo conjuntamente de una forma rápida y flexible a las necesidades de un mercado cambiante y a las exigencias de los clientes. Las alianzas estratégicas con nuestros proveedores tienen el potencial de maximizar el valor para cada organización y para el desempeño de la cadena de suministro en su conjunto, para lo cual es vital el desarrollar una cultura organizativa basada en la filosofía Ganar-Ganar.